lunes, 19 de septiembre de 2016

AGOSTO: DE PARTE DE EVA









Los que me conocéis un poco, sabéis de mi aversión al calor. Y a todo lo que conlleva: sequía, mareos, dormir peor (o no dormir), chanclas, ver piernas feas (porque guapas parece que hay menos, no por otra cosa), incendios, exceso de luz (que parece chulo pero no), y en general, que se cumpla ese dogma que no sé quien dijo, pero se cumple...."Adoro la humanidad, lo que me revienta es la gente".

Pues resulta que ahora echo de menos Agosto. Sí, porque es que estoy en una etapa de la vida en que sin saber el motivo, echo de menos casi todo lo que ha pasado inmediatamente antes. Como se echan de menos las primeras elecciones, que tiempos....casi pactan; o como quien echa de menos el granizo golpeándote la cabeza en una tormenta de verano; joroba en el momento, pero qué momento irrepetible.

En este mar de dudas y contradicciones en que se ha transformado mi adorado Septiembre, recuerdo dos pelis que vi no hace mucho, y que me encantaron, en uno de esos canales que nos empaquetan las compañías de teléfonos, que han inventado una forma muy novedosa de tortura, y no es china: repetir las películas una y otra vez, como si no hubiera un mañana...como en "el día de la marmota"...como se repiten las elecciones. Una y otra, y otra vez. Hasta que un día te levantas, te miras al espejo, y ves un hámster ojeroso y mareado.
Salvo honrosas y esporádicas excepciones: "Take Shelter" (2011), con Michael Shannon y Jessica Chastain; Y "Agosto" (2013), con Meryl Streep y Julia Roberts, entre otros.

Porque a veces, encuentra una en el cine uno de esos pequeños detalles por los que sí merece la pena que le caiga granizo, o que se sequen los bosques, o que haya que seguir votando para salir los mismos. Dos pelis que no tienen nada en común, salvo las brillantes interpretaciones y su inquietante y excelente ritmo, para mi gusto. Dos pelis en que los papeles de los personajes femeninos le hinchan a una y le dan empaque para seguir tirando de la burra. A mi no me gusta hablar de la diferencia entre sexos ni de machismo o feminismo casi nunca, porque creo que el principio y la base de cualquier forma de igualdad, es adoptarla como natural, y ni siquiera plantearla. Pero es una mera formalidad mía, supongo, pues está ahí a diario, por desgracia. Así que las pocas veces que en el séptimo arte (ya que leo poco) presentan a personajes creíbles, humanos y desclasificados, tanto masculinos como femeninos, me siento flotar de felicidad. Quizás una de las muchas felicidades de los tontos, que decía Gala, pero felicidad al fin y al cabo.

Por eso, a los que escogen y organizan la terrible, aséptica y tediosa programación de pelis en la tele para los pobres mortales, hoy les mando un guiño por sus excepciones: de parte de Eva.